La primera referencia a la enfermedad la hizo el médico patólogo JC Pompe

en un reporte de caso publicado en 1932. Se trataba de una paciente de 7 meses que presentó un crecimiento anormal del corazón y debilidad muscular progresiva. El doctor Pompe encontró que los síntomas estaban relacionados con la acumulación de una sustancia llamada glucógeno en casi todos los tejidos. Con el paso de los años se descubrió que el origen de la enfermedad se encuentra en una deficiencia de la enzima alfa-glucosidasa ácida encargada de degradar el glucógeno, dentro de una estructura llamada lisosoma, que se encuentra en la célula; convirtiéndola en la primera enfermedad clasificada como de deposito lisosomal. La enfermedad de Pompe también se conoce como deficiencia de maltasa ácida, glucogenosis tipo II o enfermedad de depósito del glucógeno tipo II.

Como se había mencionado la enfermedad de Pompe ocurre por una deficiencia en la enzima alfa-glucocidasa ácida debida a varias mutaciones en el gen que la produce. Esto hace que se el glucógeno dentro de las células de casi todos los tejidos del organismo, produciendo un daño progresivo e irreversible, principalmente del tejido muscular. Como la mayoría de enfermedades de depósito lisosomal se presenta de forma muy esporádica en la población general. Los reportes indican a nivel mundial, que de 40.000 recién nacidos vivos, uno tendrá la enfermedad. La herencia en la enfermedad de Pompe se da de forma autosómica recesiva, es decir, que ambos padres del paciente son portadores del gen mutante pero no padecen la enfermedad. Los hijos de estos padres tendrán entonces un 25% de posibilidades de tener la enfermedad y un 50% de ser portadores sin presentar los síntomas.


 Clasificación

La Enfermedad de Pompe se puede clasificar en dos tipos dependiendo de la edad en que inician los síntomas. En la forma infantil o clásica los síntomas se presentan antes de los 12 meses y en la forma tardía (juvenil y adulta), los síntomas se presentan después de los 12 meses.


Sígnos y síntomas

  • Forma infantil o clásica

La forma infantil o clásica es muy severa porque practicamente no hay actividad residual de la enzima alfa-glucosidasa ácida. Los síntomas se presentan generalmente en los primeros dos meses con un deterioro rápido y progresivo que lleva a la muerte antes del primer año de vida. La debilidad muscular generalizada es uno de los signos más importantes. Los pacientes, aunque presentan firmeza en sus músculos, no pueden cumplir con sus metas de desarrollo motor y se les dificulta sostener la cabeza, permanecer sentados, dar la vuelta o gatear. En etapas posteriores, el compromiso involucra a los músculos de la respiración, incluyendo al más importante de todos, el diafragma. Las infecciones respiratorias también son frecuentes.

Otro músculo comprometido es el corazón. Antes de los 6 meses de vida se observa un crecimiento anormal y progresivo de las cavidades del corazón que llevan a alteraciones en el ritmo cardiaco y en el bombeo de sangre a los tejidos (falla cardiaca). El crecimiento de otros órganos como el hígado o el bazo también es común. Los pacientes con enfermedad de Pompe también presentarán problemas para la alimentación. Se puede encontrar un crecimiento de la lengua y también problemas para la succión que se traducirán en una disminución de la curva de crecimiento del peso y la talla. Con el advenimiento de nuevas terapias, se ha encontrado que la enfermedad de Pompe puede comprometer el sistema nervioso, produciendo disminución en la audición. Esto no se había detectado antes porque el tratamiento médico se centraba en el manejo de los problemas cardiacos y pulmonares.

 

  • Forma tardía o no clásica (juvenil y adulta)

En la forma tardía hay actividad parcial residual de la enzima alfa-glucosidasa ácida, por lo que los síntomas son menos severos y de progresión más lenta que en la forma temprana. Se puede presentar en infantes, adolescentes o en adultos, casi a cualquier edad. La presentación de los síntomas es diferente en cada paciente, dependiendo del nivel de actividad de la enzima: en la niñez o la adolescencia hasta un 10% de lo normal, y en la edad adulta hasta un 40% de lo normal.

El síntoma más frecuente es la debilidad muscular progresiva. Los músculos del tronco y la cadera son los más comprometidos. Los pacientes tienden a quejarse de problemas al correr y subir escaleras. El deterioro muscular suele ser tan grave que el paciente eventualmente necesitará el uso de una silla de ruedas. El compromiso de los músculos de la respiración también llevará al uso de ventilación artificial, siendo ésta la principal causa de complicaciones y decesos en estos pacientes. La alteración de la fonación y articulación de palabras son otros de los síntomas asociados a la debilidad muscular generalizada.

El corazón se ve más afectado en la forma tardía infantil, pero con menos severidad que en la forma temprana. Las complicaciones son un crecimiento y disfunción moderados. En las formas juvenil y de adultos, no tienden a encontrarse alteraciones cardiacas evidentes.


Diagnóstico

La enfermedad de Pompe es bastante rara en la población general, además de tener unos síntomas inespecíficos que pueden confundirse con otras enfermedades. Para el diagnóstico lo más importante debe ser la sospecha clínica del médico y su capacidad para diferenciarla de otras condiciones similares.

  • Forma Infantil

Se debe sospechar la enfermedad de Pompe cuando un lactante presenta infecciones pulmonares frecuentes, debilidad muscular, dificultad para la alimentación y no logra las metas de crecimiento y desarrollo estipuladas para su edad. Además, si se encuentran un crecimiento anormal del corazón y transtornos de la conducción cardiaca asociados, se hace evidente la presencia de la enfermedad.

Los exámenes diagnósticos iniciales deben incluir una radiografía de tórax para evidenciar el crecimiento del corazón, un electrocardiograma (EKG) que presente alteraciones del ritmo cardiaco que sean especificas de la enfermedad (Intervalo PR corto, complejo QRS alto y una onda R alta), y un ecocardiograma para detectar alteraciones estructurales del corazón. Pruebas como la creatinquinasa (CK) puede indicar daño en el tejido muscular y las transaminasas (AST y ALT) lesión hepática. El tetrasacárido (Glc4) en orina es un indicador sensible de la enfermedad.

La actividad de la enzima alfaglucosidasa ácida es el mejor examen para confirmar el diagnóstico y se mide usualmente en células de la piel o del músculo; es preferible hacerla en celulas de la piel porque para obtener el tejido muscular se requiere de anestesia que, en un paciente con problemas cardiopulmonares, podría ser muy riesgosa. Sin embargo, este tipo pruebas toman mucho tiempo en ser procesadas: aproximadamente de 4 a 6 semanas. Una alternativa es entonces medir la actividad de la enzima en células de la sangre de la línea blanca (linfocitos o leucocitos).

  • Forma Tardía

Se sospecha en pacientes con infecciones pulmonares frecuentes, problemas respiratorios (inclusive durante el sueño), somnolencia y dolores de cabeza que se presenten en horas de la mañana; asociados a debilidad en los músculos de la cadera, dolores de espalda e intolerancia al ejercicio. También dificultad para tragar y pobre ganancia de peso.

Los exámenes iniciales son pruebas de función pulmonar, de fuerza muscular y biopsia de músculo. Los laboratorios son similares a los que se hacen en lactantes. Se realizan también pruebas de actividad de la enzima para confirmar la enfermedad. Se recomienda realizar análisis de mutación en los familiares del paciente con el fin de identificar a los portadores asintomáticos.


Manejo

La enfermedad de Pompe presenta complicaciones en múltiples órganos, por lo que se requiere un equipo multidisciplinario que tenga un gran conocimiento de la enfermedad, sus amplias manifestaciones y retos, incluidos los efectos psicológicos que tiene sobre los pacientes y sus familias.
Las guías del Colegio Americano de Medicina Genética recomienda lo siguiente según el sistema afectado o la función que se ve comprometida:

  • Cardiovascular

Se deben tomar rayos x de tórax a intervalos regulares; un ecocardiograma inicial puede evaluar la gravedad del compromiso cardíaco, también debe repetirse a intervalos regulares. El manejo médico se realizará según el estadio de la enfermedad cardíaca. Un electrocardiograma de 24 horas al inicio es importante para detectar alteraciones del ritmo del corazón que puedan amenazar la vida. Se recomienda evitar los cambios drásticos en los fluidos corporales (deshidratación y sobrecarga de líquidos).

  • Sistema Respiratorio

Una valoración del estado respiratorio se debe hacer durante el sueño y la vigilia en el momento del diagnóstico, anualmente y en cada visita médica o si el paciente cambia su condición clínica. Un estudio del sueño (polisomnografía) se debe realizar al momento del diagnóstico tanto en las formas tempranas como tardías y debe valorar la función respiratoria si el paciente se queja de mucho sueño durante el día o de fatiga o cansancio sin otra explicación. El manejo de las secreciones de la vía áerea (pulmonar) es de vital importancia y debe hacerse rutinariamente para evitar infecciones. Si llegará a presentar una infección debe ser manejado prontamente por el médico.

  • Gastrointestinal

Las pruebas de deglución (cómo traga el paciente) y la valoración del reflujo gastroesofágico son importantes para determinar cómo se va a alimentar al paciente, si por la vía oral normal o si necesitará sonda enteral a gavaje. Los pacientes que están alimentandose por sonda deben recibir estimulación para la succión. Las metas de crecimiento tienen que monitorizarse cuidadosamente.

  • Musculoesquelético

Debe determinarse si hay disminución de la calidad del hueso (osteopenia u osteoporosis) con una densitometría ósea. Se recomienda realizar una valoración completa de las limitaciones funcionales y de los niveles de discapacidad incluyendo radiografías que puedan evidenciar desviaciones de la columna (escoliosis) y de la estabilidad de la cadera. El paciente debe ingresar a un programa de fisioterapia específico que incluya el fortalecimiento muscular y acondicionamiento físico.

  • Neurológico

En menores de cinco años se recomiendan las valoraciones funcionales y motrices al momento del diagnóstico y cada tres a seis meses. En adultos y niños más grandes se pueden realizar anualmente. Las pruebas de conducción nerviosa, electromiografía y exámenes de audición también hacen parte de la valoración integral del paciente.

  • Terapia de Reemplazo Enzimático

En la actualidad existe la terapia de reemplazo enzimático (TRE) para el manejo de la enfermedad de Pompe. Se define con la infusión de un compuesto similar a la enzima faltante (alfa-glucosidasa ácida) que suple sus funciones. La enzima se aplica cada 15 días a dosis de 20 mg por kilo. Esta terapia ha demostrado que prolonga la expectativa de vida de los pacientes. También disminuye el crecimiento del corazón y mejora las funciones musculares y cardíacas.

Generalmente la respuesta del músculo cardíaco al tratamiento es bastante buena mientras que la del músculo esquelético es variable. Esto depende especialmente del momento en que se aplique la terapia, entre más temprano se haga aumentan las posibilidades de mejoría, sin embargo, algunos pacientes no tienen un descenlace adecuado por diversos factores. En las formas tardías se disminuye la progresión del deterioro de la función pulmonar y se pueden presentar resultados variables en la respuesta del músculo esquelético, algunos pacientes que se encuentran en silla de ruedas pueden llegar a caminar después de cierto tiempo de tratamiento. La enzima sin embargo, no penetra el sistema nervioso central y por ende no mejora la disminución en la audición En conclusión, la terapia de reemplazo enzimático tiene buena tolerancia, es segura, aumenta significativamente la expectativa de vida y mejora la calidad de la misma. Los desenlaces dependen de un diagnóstico e inicio de tratamiento temprano.


Recursos                                                                                                         

Manejo Nutricional en Enfermedad de Pompe

Genética en Enfermedad de Pompe

Referencias:

  • ACMG Work Group on Management of Pompe Disease. Pompe disease diagnosis and management guideline. Genet Med 2006;8:267-288.
  • Di Mauro S. Muscle glycogenoses: an overview. Acta Myol 2007;26:35-41.
  • Di Rocco M, Buzzi D, TarÚ. Glycogen storage disease type II: clinical overview. Acta Myol 2007;26:42-44.
  • Van der Beek NAME, Hagemans MLC, Van der Ploeg AT, Reuser JJ, Van Doorn A. Pompe disease (glycogen storage disease type II): clinical features and enzyme replacement therapy. Acta Neurol Belg 2006;106:82-86.
  • Koebert DD, Kishnani PS, YT Chen. Glycogen disease types I and II: Treatment updates. J Inherit Metab Dis 2007;30:159-164.
  • Kishnani PS, Howell RR. Pompe Disease In Infants and Children. J Pediatr 2004;144:S35-S43.
  • Van den Hout HMP, Hop W, Van Diggelen OP, Smeitink JAM, Smit GPA, Poll-The BT, Bakker HD, Loonen CB, De Klerk JBC, Reuser JJ, Van der Ploer AT. The Natural Course of Infantile Pompe's Disease: 20 Orignal Cases Compared With 133 Cases From the Literature. Pediatrics 2003;112:332-340.

La información aquí consignada no pretende reemplazar el manejo e información suministrada por los médicos tratantes, sólo pretende contribuir a la educación de un grupo de pacientes y sus familias que han sido diagnosticados con enfermedad de Pompe.